¿Por qué contratar un seguro para mascotas?

Los cuidados de nuestras mascotas son fundamentales para garantizar su bienestar. Aunque les brindemos amor, cariño, paseos y una alimentación adecuada, al igual que nosotros, pueden enfermar o sufrir lesiones. Además de la preocupación por su sufrimiento, llevarlos al veterinario implica un desembolso económico significativo. Por esta razón, cada vez más personas optan por contratar seguros veterinarios.

Una póliza básica para el bienestar animal

Además de los seguros de responsabilidad civil, obligatorios para razas potencialmente peligrosas, existen los seguros veterinarios que cubren los gastos relacionados con la salud de nuestras mascotas. Estos seguros son especialmente útiles si tu mascota pertenece a una raza propensa a problemas de salud, es mayor, realiza actividades específicas como perro guía o de pastoreo, entre otros casos. Consultar a un veterinario ya supone un gasto, pero cuando se suman pruebas y tratamientos, la factura puede resultar inaccesible.

Dependiendo de la póliza contratada, los seguros veterinarios ofrecen descuentos o reembolsos completos. Las prestaciones incluyen desde consultas veterinarias hasta tratamientos, pruebas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas y hospitalización. Algunos seguros incluso cubren parte de los gastos de alojamiento en residencias caninas si el dueño está hospitalizado, así como servicios de peluquería, cuidado dental y corte de uñas.

Cómo elegir el mejor seguro veterinario

Al igual que con cualquier trámite administrativo, es crucial examinar detenidamente los detalles y no basarse únicamente en el precio. Prestar atención a las prestaciones y coberturas de cada póliza es fundamental antes de tomar una decisión.

Uno de los criterios importantes es la edad y la raza de la mascota. Algunas compañías no aseguran cachorros muy jóvenes ni perros mayores. Además, pueden haber restricciones para ciertas razas o no cubrir completamente ciertas enfermedades preexistentes, patologías congénitas o hereditarias. Es esencial asegurarse de que la póliza brinde cobertura adecuada durante toda la vida de la mascota.

Las prestaciones básicas que no se deben pasar por alto incluyen la asistencia veterinaria y las consultas. Además, es recomendable que el seguro cubra medicación, pruebas diagnósticas, análisis de laboratorio e intervenciones quirúrgicas. En situaciones más graves, algunos seguros cubren los gastos de sacrificio del animal y ofrecen compensación al propietario en caso de fallecimiento.

Otro aspecto clave es que la póliza permita elegir cualquier clínica veterinaria y no solo las designadas por la compañía. De esta manera, se puede seleccionar un centro de confianza, incluyendo aquellos con atención las 24 horas.

Entre los extras opcionales, es recomendable considerar la inclusión de cuidado dental, servicios de peluquería, asistencia veterinaria por teléfono, descuentos en adiestramiento, estancia en residencias y vacunas, entre otros.

Finalmente, si sueles viajar con frecuencia y llevas a tu perro de vacaciones, asegúrate de que el seguro cubra la asistencia en el extranjero. No olvides revisar el periodo de carencia del contrato, que es el tiempo que transcurre desde la firma hasta que la póliza entra en vigencia.

Contratar un seguro veterinario brinda tranquilidad y protección económica ante posibles problemas de salud de nuestras mascotas. No dudes en preguntarnos si necesitas asesoramiento sobre seguros veterinarios. Estamos aquí para ayudarte a elegir la mejor opción y garantizar la protección y el bienestar de tu mascota.